Skip to main content

Revista AltoTorque

Durante una semana E-Conecta tuvo sede en Bogotá, donde hubo presencia de varios gremios, representantes del gobierno y empresas que discutieron si electrificar el transporte es un gesto ambiental o un negocio de rentabilidad y leyes. Los números que se pusieron sobre la mesa hablan de ahorro, pero también de una industria que sueña con dejar de ser solo compradora de tecnología.
Foto: Jesus Benitez – Los foros de E-Conecta reunieron en Bogotá al Gobierno, gremios y empresas para hablar de electromovilidad.

Durante una semana, E-Conecta reunió en Bogotá a gremios, Gobierno y empresas para debatir la electrificación del transporte, entre ahorro, rentabilidad y el reto de desarrollar tecnología propia.

Por mucho tiempo, hablar de carros o buses eléctricos en Colombia fue casi sinónimo de hablar de medio ambiente. Pero entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre, esa conversación tomó otro rumbo en Bogotá con E-Conecta: Semana Internacional de Electromovilidad y Competitividad, donde la discusión también giró en torno a la economía, la industria y las oportunidades que trae la electrificación.

Qué fue E-Conecta y quiénes estuvieron en la mesa

E-Conecta reunió representantes del Gobierno, del sector privado y expertos internacionales para hablar de cómo acelerar la adopción de vehículos eléctricos en el país, desde motos y vehículos comerciales hasta flotas de distribución. El espacio más visible fue el Foro de Alto Nivel, realizado el jueves 3 de septiembre en Uniandinos, con agenda abierta a medios, y el Diálogo Empresarial de Electromovilidad y Competitividad, liderado un día antes por ACOMOVES (el gremio colombiano de movilidad eléctrica) y su presidente, Juan Esteban Martínez.

En la agenda internacional participaron Ola Elvestuen, exministro de Clima y Medio Ambiente de Noruega, y Ronny Rodríguez Chaves, viceministro de Energía de Costa Rica, además de voceros de organizaciones como The Climate Group y CALSTART. Del lado empresarial, hicieron presencia Auteco Blue Colombia, CKT Global / Segway Ninebot y Grupo Bimbo, este último como ejemplo de una compañía que ya opera flotas eléctricas en distribución de última milla.

La cuenta que le importa a cualquier flota

Aquí está el dato que más se repitió en los distintos espacios: recorrer un kilómetro en un vehículo eléctrico puede costarle al usuario entre 28 % y 55 % menos que hacerlo en uno de gasolina o diésel. En motos y vehículos de dos y tres ruedas, el ahorro operativo se ubica entre 20 % y 50 %.

Para entender esa cifra sin perderse en el porcentaje: si una empresa de mensajería gasta hoy un millón de pesos mensuales en combustible por cada carro de su flota, migrar a un modelo eléctrico podría representarle un gasto de entre 500 mil y 800 mil pesos por el mismo recorrido. La diferencia se ve desde el primer mes y nos deja una que otra inquietud al aire y es la que decide si renovar una flota es un lujo, de ahorro de costes de gasolina y mantenimiento o una estrategia de supervivencia frente a la competencia ante la llegada de los vehículos eléctricos de carga y mensajería.

Foto vía: volvotrucks.es -flota de camiones eléctricos volvo, demostrando que no hay excusas para electrificar todo tipo de flotas.

Ese ahorro es justamente lo que llevó a compañías como Grupo Bimbo a mirar la electrificación como un compromiso de sostenibilidad para el informe anual, sino también como una variable de costos operativos, al mismo nivel que el mantenimiento de estos vehículos de energías limpias se reduce ampliando el margen de Operatividad , ya que el mantenimiento de vehículos eléctricos no suelen se tan tardados.

El otro número grueso de la semana vino de un estudio de Carbon Tracker (firma de análisis financiero centrada en la transición energética), presentado durante el evento: si Colombia avanza en la electrificación de su parque automotor, podría evitar gastar hasta US$40.000 millones en combustibles importados de aquí a 2050. Es una cifra que suena abstracta hasta que se recuerda que el transporte representa alrededor del 75 % del consumo de petróleo del país, y que una buena parte de ese combustible no se produce aquí, sino que se importa.

El debate: ¿ensamblar o solo importar?

La discusión más filosa de la semana no fue sobre baterías ni cargadores, sino sobre quién fabrica los vehículos que Colombia necesita para esta transición. En diálogo con medios, Juan Esteban Martínez, presidente de ACOMOVES, planteó que el país ya tiene una base para ensamblar vehículos eléctricos —no solo importarlos— apalancada en los decretos de arancel al 0 % que dejó el Gobierno anterior para atraer marcas asiáticas.

Martínez recordó que marcas como BYD ya ensamblan localmente para transporte público y que el reto es llevar ese mismo modelo a otros segmentos, aprovechando que el país cuenta con empresas carroceras que incluso exportan su producción. Su argumento de cierre se trata de “reindustrialización” para generar empleo y competitividad, aparte de cumplir metas ambientales.

Es un punto de vista optimista, y vale la pena decirlo con la misma franqueza, no todos en la industria coinciden en que la infraestructura de carga y las reglas regulatorias actuales estén listas para sostener esa ambición. Los propios expertos internacionales invitados Elvestuen y Rodríguez insistieron en que sin estímulos tributarios claros y estabilidad en las reglas de juego, ninguna empresa va a arriesgar capital comprando flotas que hoy podrían considerarse “experimentales” en el contexto colombiano.

El veredicto: la electromovilidad ya no necesita excusas ambientales

Lo que dejó E-Conecta no es una promesa de que Colombia va a llenarse de vehículos eléctricos de la noche a la mañana. Es la evidencia de que el argumento cambió de cancha: ya no se trata de convencer a nadie de “salvar el planeta”, sino de mostrarle a una empresa de transporte que el eléctrico le cuesta menos por kilómetro, y a un gobierno que dejar de importar combustible también es una cuestión de soberanía energética.

Foto via: terpel.com – estaciones de carga eléctrica en uso Terpel

El “pero” grande sigue siendo el mismo de siempre: infraestructura de carga y reglas regulatorias que no cambien cada cuatro años. Sin eso, todos los números bonitos que se presentaron esta semana en Bogotá corren el riesgo de quedarse en la diapositiva del panel y no en la calle.

Lo que dejó E-Conecta, en resumen

VariableDato claveContexto
Ahorro por km – carros/camionetas eléctricos28 % a 55 % menos costoFrente a un equivalente de gasolina o diésel
Ahorro por km – motos y vehículos de 2-3 ruedas20 % a 50 % menos costoRelevante para mensajería y última milla
Ahorro proyectado en importación de combustiblesHasta US$40.000 millones a 2050Estudio de Carbon Tracker presentado en el evento
Peso del transporte en el consumo de petróleo del paísCerca del 75 %Explica por qué el tema ya no es solo ambiental
Reto pendienteInfraestructura de carga y estabilidad regulatoriaSeñalado por expertos nacionales e internacionales

Gracias por informarse con ALTOTORQUE