
Con los modelos T35 y T75, BYD busca atender cerca del 75 % del segmento de distribución ligera, con recargas de hasta 40 minutos y ahorros operativos de hasta el 60 %.
Mientras que los automóviles particulares y los utilitarios ligeros marcaron un registro histórico durante 2025 al superar las 19.700 unidades matriculadas (un crecimiento del 115% frente al ejercicio anterior según los balances del RUNT, la ANDI y Fenalco), el transporte pesado de mercancías parece haberse quedado anclado en el siglo pasado.
Basta recorrer las centrales de abasto o las zonas industriales de Bogotá, Medellín o Cali a las cinco de la mañana para comprobarlo: el abastecimiento urbano sigue dependiendo casi en su totalidad de motores ruidosos diésel tradicionales. Aunque en el país se comercializan más de 15.000 camiones cada año, la presencia de tecnologías cero emisiones en este sector continuaba siendo testimonial, principalmente por la falta de un catálogo capaz de soportar el maltrato y trajín de la distribución diaria.
El desembarco de los camiones eléctricos en Colombia
Para atender este rezago estructural, la llegada formal de los camiones eléctricos en Colombia a través de la división comercial de BYD busca cerrar la distancia entre las metas corporativas de descarbonización y las necesidades prácticas de los transportadores. Con la introducción de sus modelos T35 y T75, la firma cubre cerca del 75% de la demanda potencial de chasis livianos y medianos utilizados en operaciones de última milla (la fase final de la cadena de distribución donde la mercancía se traslada desde los centros de almacenamiento logístico hasta los comercios o el consumidor final).

El objetivo comercial de la compañía contempla colocar 200 unidades durante 2026, lo que representaría alcanzar una participación del 1.5% en el segmento de carga pequeña.
La propuesta apunta directamente a las empresas de logística que enfrentan crecientes restricciones de circulación ambiental y congestión urbana, ofreciendo una plataforma tecnológica y limpia, lista para operar sin las limitaciones que impone el calendario de Pico y Placa en las principales capitales andinas.
Radiografía del T35: 1.400 kg de carga útil y recarga en 40 minutos
El protagonista de esta ofensiva para el reparto urbano es el modelo T35. Se trata de un camión con un PBV (Peso Bruto Vehicular, la masa total máxima legal permitida que suma el peso del chasis, la carrocería, los ocupantes y la mercancía) de 3.5 toneladas, homologado con una capacidad de carga útil (el peso neto de mercancía que el vehículo puede transportar de manera segura) de 1.400 kilogramos.
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El tren motriz está alimentado por un acumulador con química Blade de LFP (tecnología de baterías de litio-ferrofosfato en celdas alargadas desarrollada por BYD para elevar la disipación térmica, evitar incendios ante perforaciones y garantizar una mayor vida útil de ciclos de descarga).
Este paquete le permite homologar una autonomía de hasta 300 kilómetros por ciclo completo, dependiendo de la topografía y la carga transportada. Para una operación metropolitana estándar que promedia entre 70 y 90 kilómetros por jornada, el vehículo tiene la capacidad de cumplir tres días completos de reparto antes de requerir una nueva conexión.
En el apartado de recarga, el chasis admite tomas de alta potencia en corriente continua que recuperan del 20% al 80% de la energía en lapsos de entre 40 y 50 minutos.

Por encima de este modelo se ubica el T75, concebido para empresas que demandan mayor volumen volumétrico y tonelaje para trayectos regionales intermunicipales, complementando una oferta pensada para reemplazar a los tradicionales camiones de dos ejes que hoy dominan el asfalto nacional.
La matemática del transporte: ahorro del 60% frente al alza del diésel
En el sector del transporte de carga, las decisiones de flota no se toman por conciencia ambiental, sino por estricta rentabilidad en la hoja de cálculo. En esta ecuación entra en juego el análisis de TCO (Total Cost of Ownership o costo total de propiedad, indicador financiero que suma el valor de compra inicial, el gasto de combustible, los mantenimientos preventivos y los beneficios impositivos durante la vida útil del vehículo).
De acuerdo con los datos operativos recopilados por el fabricante, la migración hacia estas plataformas eléctricas permite reducir hasta un 60% los costos operativos generales frente a un camión diésel equivalente:
- Gasto energético: Una reducción del 51% en el costo del kilómetro recorrido utilizando electricidad frente al precio actual del combustible diésel.
- Mantenimiento mecánico: Un ahorro del 56% en revisiones de taller, derivado de la ausencia de inyectores de alta presión, turbocompresores, filtros de combustible, correas de repartición y sistemas de tratamiento de gases con urea automotriz.
- Cargas tributarias y administrativas: Descuentos que alcanzan hasta el 85% en aranceles de importación, tarifas de SOAT diferenciadas y rebajas en trámites de matrícula mercantil.
Este modelo financiero ya comenzó a ser validado en el terreno empresarial colombiano. La compañía de alimentos Arepas El Carriel formalizó la adquisición de una primera flota de 10 camiones eléctricos T35 para atender sus rutas de distribución en el Valle de Aburrá y el altiplano cundiboyacense, buscando blindar su operación contra las alertas ambientales que suelen paralizar el transporte tradicional de carga en épocas de inversión térmica.
El cuello de botella operativo: patios de carga y la inversión inicial
A pesar de las ventajas financieras en el mediano plazo, la adopción masiva de camiones eléctricos en Colombia enfrenta desafíos que los gerentes de logística deben gestionar con cuidado. El primer obstáculo es el valor inicial de adquisición, pues un chasis eléctrico suele tener un costo de compra superior frente a un camión convencional de combustión de marcas tradicionales.
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Para amortizar esa diferencia en los primeros tres años, la empresa compradora debe garantizar que el vehículo ruede de forma intensiva todos los días.
El segundo reto reside en la infraestructura de carga propia. A diferencia de un automóvil particular que puede conectarse a un tomacorriente doméstico, una flota de cinco o diez camiones urbanos requiere la adecuación de un patio de carga privado con transformadores de media tensión y estaciones de 60 a 120 kW de potencia.

Las empresas no pueden depender de la red pública de cargadores en carretera para sostener sus horarios de despacho; deben planificar la recarga nocturna en sus propios centros de acopio mientras los vehículos permanecen estacionados en los muelles de inventario.
La transformación inevitable de la logística y distribución urbana
El ingreso formal de BYD al segmento de carga ligera mediante los modelos T35 y T75 marca un paso de madurez para el transporte en Colombia. Durante años, los empresarios del sector justificaron su dependencia del combustible fósil en la ausencia de vehículos utilitarios eléctricos con capacidad de tonelaje real y respaldo técnico de fábrica. Con la disponibilidad de estas plataformas en el mercado nacional, ese argumento pierde vigencia.
La transición no ocurrirá de la noche a la mañana en las rutas de montaña más alejadas del país, pero en el entorno de la distribución metropolitana el camión diésel tiene los días contados. Silencioso, exento de restricciones de movilidad urbana, con un torque instantáneo que facilita el arranque en pendientes pronunciadas con carga completa y costos de mantenimiento reducidos a la mitad, el transporte eléctrico comercial deja de ser un experimento para consolidarse como la herramienta de trabajo más factible y rentable para el bolsillo de las empresas que mueven la economía nacional.
FICHA TÉCNICA COMPARATIVA: BYD T35 ELÉCTRICO VS. CAMIÓN DIÉSEL CONVENCIONAL
A continuación, contrastamos las características operativas del nuevo modelo frente al estándar tradicional de carga urbana.
| Parámetro Operativo | BYD T35 Eléctrico (3.5 Ton) | Camión Urbano Diésel Equivalente | Impacto en la Operación Logística |
| Peso Bruto Vehicular | 3.500 kilogramos | 3.500 kilogramos | Mismo rango legal para conducción urbana |
| Capacidad de Carga Útil | 1.400 kilogramos | 1.500 a 1.600 kilogramos | Margen similar de carga neta transportable |
| Autonomía por Tanque/Ciclo | Hasta 300 kilómetros | 450 a 500 kilómetros | Suficiente para tres días de reparto metropolitano |
| Tiempo de Recarga/Abastecimiento | 40 a 50 minutos (Carga DC) | 5 a 10 minutos en surtidor | Exige planificación de carga en patios nocturnos |
| Costo por Kilómetro Recorrido | Reducción del 51% en energía | Sujeto a alzas del precio del ACPM | Ahorro directo en la estructura de costos |
| Gasto en Mantenimiento | Reducción del 56% en taller | Mantenimientos frecuentes por filtros y aceite | Menos tiempo de inactividad técnica del chasis |
| Restricciones de Circulación | Exento de Pico y Placa ambiental | Sujeto a restricciones por contaminación | Operación continua en temporadas de alerta |
METAS Y CIFRAS DEL TRANSPORTE ELÉCTRICO COMERCIAL EN COLOMBIA
| Indicador Sectorial | Cifra Registrada / Proyectada | Fuente de Información |
| Vehículos Eléctricos en 2025 | 19.724 unidades matriculadas (+115%) | Informe consolidado RUNT / ANDI / Fenalco |
| Participación de Mercado EV | 11% de las ventas en diciembre 2025 | Registro oficial de matrículas nacionales |
| Volumen Anual de Camiones | Más de 15.000 unidades vendidas | Mercado general de carga en Colombia |
| Meta de Ventas BYD Carga 2026 | 200 unidades (T35 y T75) | Proyección comercial de la marca en el país |
| Primer Pedido Corporativo | 10 unidades camión T35 | Operación confirmada por Arepas El Carriel |
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Soy Jesús Benítez, redactor automotriz y apasionado por los motores en todas sus formas. Carros, motocicletas, deportivos, monoplazas o cualquier máquina que combine ingeniería y adrenalina forman parte de las historias que me gusta contar. A través de la escritura, la fotografía y el contenido audiovisual busco ofrecer una cobertura completa y explicar la tecnología de manera sencilla, sin perder el rigor.