Skip to main content

Revista AltoTorque

foto: Prensa – El camión ligero BYD T35 de color blanco

Con la llegada de los T35 y T75, BYD apuesta por el segmento de reparto urbano de última milla, ofreciendo una alternativa que promete importantes ahorros en costos operativos frente a los vehículos impulsados por diésel.

El reparto de mercancías en las grandes capitales colombianas se ha convertido
en una carrera de obstáculos diaria. Entre las restricciones ambientales
decretadas por la mala calidad del aire, los esquemas locales de pico y placa
que paralizan flotas de transporte dos o tres veces por semana, y el tráfico
pesado de las horas de máxima congestión, los distribuidores urbanos necesitan
soluciones de movilidad que no dependan del combustible fósil.

La logística de última milla (el tramo final de la entrega de un producto al
comprador) demanda un flujo constante de vehículos que puedan ingresar a zonas
residenciales estrechas sin generar contaminación acústica ni emisiones
contaminantes directas. En este escenario, la necesidad de renovar los camiones
de reparto se hace cada vez más evidente para las empresas colombianas de
distribución comercial.

La paradoja de la transición energética en el transporte de carga

Mientras el mercado nacional de automóviles particulares de tecnologías limpias
avanza a paso firme con un crecimiento constante en las ventas de modelos
híbridos y eléctricos, el segmento de vehículos de carga comercial se ha quedado
rezagado frente a la transición energética. Los camiones con motores diésel
tradicionales siguen dominando las flotas de distribución, representando una de
las fuentes principales de material particulado en el aire de las ciudades.

foto: Prensa – El camión ligero BYD T35 de color blanco

La ausencia de opciones de camiones eléctricos que ofrezcan capacidades de carga
útiles y precios de adquisición competitivos ha limitado la adopción de estas
tecnologías por parte de las pequeñas y medianas empresas. Hasta hace poco, la
oferta de vehículos limpios para el transporte de mercancías se reducía a
pequeños furgones de reparto de bajísima capacidad, insuficientes para las
demandas del transporte industrial urbano.

La llegada de camiones eléctricos de mayor formato busca romper esta tendencia.
Al ofrecer plataformas capaces de transportar pesos comerciales viables en rutas
urbanas completas, se abre una alternativa comercial concreta para que las
empresas de transporte inicien el recambio de sus flotas obsoletas sin
comprometer el volumen de entregas diarias programadas.

Radiografía de los modelos T35 y T75

Para cubrir esta demanda en el sector, BYD ha presentado en el país sus nuevos
modelos T35 y T75. El modelo T35 es un camión liviano de 3.5 toneladas diseñado
específicamente para cubrir las necesidades de distribución en centros urbanos
congestionados. Este vehículo equipa un motor eléctrico de 150 kW (equivalentes
a unos 201 caballos de fuerza) y ofrece una capacidad de carga neta de 1,400
kilogramos en su chasis.

La autonomía declarada de este modelo alcanza los 270 kilómetros por ciclo
completo de carga de sus baterías. En la práctica del reparto local de
mercancías en ciudades como Bogotá o Medellín, este rango de uso permite cubrir
hasta tres jornadas consecutivas de operaciones logísticas sin necesidad de
conectarse a la red eléctrica.

Las baterías de estos camiones emplean la composición química de LFP (Litio
Hierro Fosfato, una tecnología que sobresale por su resistencia ante el desgaste
por ciclos constantes de recarga y por prescindir del cobalto en su fabricación,
lo que reduce su huella ambiental). Al utilizar conectores de carga rápida de
corriente directa, el T35 puede recuperar la totalidad de la energía de su
acumulador en un lapso de entre 40 y 50 minutos, permitiendo recargar el camión
durante las pausas de almuerzo de los conductores.

El modelo T75, por su parte, se ubica en el segmento de los camiones de carga
mediana. Con una estructura de chasis más robusta y una mayor capacidad
volumétrica, esta variante está pensada para cubrir rutas de distribución de
mediano alcance o transporte de mercancías pesadas entre centros logísticos
periféricos y las zonas industriales de las principales urbes del país.

El alivio en la contabilidad: el análisis de Costo Total de Propiedad

Más allá de los beneficios ecológicos obvios, el factor definitivo para la
adquisición de estos camiones pesados por parte de los administradores de flotas
reside en las hojas de cálculo de los departamentos financieros. El análisis del
TCO (Costo Total de Propiedad, la métrica que calcula todos los gastos de un
vehículo desde su compra hasta su venta final) muestra números favorables para
el motor eléctrico.

Un camión eléctrico T35 genera un ahorro estimado de 119 millones de pesos
colombianos durante un período de operación de cinco años en comparación con un
camión equivalente propulsado por motor diésel. Este alivio financiero se
origina gracias a que los costos de electricidad para alimentar la batería son
un 51% menores que el costo de reabastecer diésel en las estaciones de servicio.

foto: Prensa – El interior del camión BYD T35

Adicionalmente, los costos de mantenimiento preventivo y correctivo se reducen
en un 56% debido a la simplicidad mecánica de los vehículos eléctricos. Al no
contar con elementos propensos a fallas o desgaste como transmisiones manuales
de múltiples velocidades, sistemas de embrague, filtros de combustible
complejos, inyectores de alta presión ni líneas de escape de gases, los camiones
pasan menos tiempo detenidos en los talleres mecánicos.

Empresas locales de producción de alimentos como Arepas El Carriel ya han
verificado la viabilidad de este modelo financiero con la adquisición de una
primera flota de 10 unidades del T35. Sus operaciones de reparto, que suelen
iniciar en horas de la madrugada, se ven beneficiadas por la ausencia total de
ruido de motor, evitando quejas de las comunidades vecinas en zonas de uso mixto
residencial.

El beneficio colateral en la salud de los conductores y la mecánica

Un factor de gran relevancia en el transporte de carga comercial, pero que suele
ser ignorado por las empresas, es la ergonomía y salud ocupacional de los
operarios de la flota. Manejar un camión diésel convencional durante jornadas de
ocho o diez horas en medio del tráfico pesado expone a los conductores a
vibraciones de baja frecuencia y ruido de motor de forma ininterrumpida.

La suavidad de marcha de un propulsor eléctrico y la entrega de torque inmediato
(la fuerza de empuje instantánea que entrega el motor eléctrico desde cero
revoluciones por minuto) disminuyen drásticamente el estrés laboral y el
cansancio físico de los conductores. La conducción de estos vehículos de reparto
se asemeja a la suavidad de manejo de un automóvil familiar con transmisión
automática de última generación.

Además, el sistema de frenado regenerativo de los vehículos eléctricos (la
tecnología que utiliza la resistencia del motor eléctrico para frenar el
vehículo al soltar el acelerador, transformando esa inercia en electricidad para
recargar las baterías) aporta una enorme ventaja de seguridad en las pendientes
de la geografía andina colombiana. Al descender puertos de montaña cargados, el
motor eléctrico retiene el camión de manera autónoma, previniendo el
recalentamiento de las bandas de freno y reduciendo el desgaste de pastillas y
discos de freno en más del 60%.

foto: Prensa – El camión ligero BYD T35 de color blanco

Infraestructura y metas comerciales para el año 2026

La meta de BYD para el cierre del año 2026 contempla la comercialización de 200
unidades de camiones eléctricos en el territorio colombiano. Alcanzar este
volumen de ventas permitiría que el 1.5% del mercado total de camiones de carga
liviana y mediana en el país funcione de forma totalmente limpia, un paso
importante para un segmento de mercado que actualmente cuenta con una presencia
eléctrica marginal.

Para lograr este objetivo de ventas, el desarrollo y la implementación de redes
de carga rápida privadas dentro de los patios de operaciones de las empresas
transportadoras será una condición indispensable. La instalación de cargadores
de alta potencia en los muelles de carga permite reabastecer las baterías de los
furgones mientras el personal realiza las tareas de carga y descarga de las
mercancías, eliminando los tiempos muertos de espera en ruta.

La llegada de estos nuevos furgones de BYD consolida una alternativa de
transporte viable para que las compañías de logística locales puedan iniciar la
renovación de sus flotas de reparto urbano. En el contexto empresarial de hoy,
la reducción de emisiones de gases contaminantes ha dejado de ser una simple
estrategia de publicidad corporativa para convertirse en un argumento de
eficiencia operativa y ahorro financiero que impulsa directamente la
rentabilidad de los negocios logísticos.

FICHA TÉCNICA: ESPECIFICACIONES DE LA LÍNEA DE CAMIONES ELÉCTRICOS BYD

Especificación TécnicaBYD T35 (Camión Liviano)BYD T75 (Camión Mediano)
Potencia máxima del motor150 kW (201 caballos de fuerza)220 kW (295 caballos de fuerza)
Capacidad de carga neta1,400 kilogramos4,200 kilogramos
Autonomía estimada (ciclo urbano)Hasta 270 kilómetrosHasta 240 kilómetros
Química de la bateríaLitio Hierro Fosfato (LFP)Litio Hierro Fosfato (LFP)
Tiempo de carga rápida (DC)40 a 50 minutos (cargador de alta potencia)60 a 70 minutos (cargador de alta potencia)
Ahorro operativo vs. Diésel51% en combustible / 56% en mantenimiento48% en combustible / 52% en mantenimiento

Gracias por informarse con ALTOTORQUE