
Mientras el país vibraba por el Mundial de fútbol, David Alonso piloto de Aspar Team voló en los Países Bajos para sellar su victoria perfecta.
Hay fines de semana en los que todo un país parece detenerse frente a un balón de fútbol. Colombia no fue la excepción. Millones de aficionados siguieron con expectativa el camino de la Selección Colombia en el Mundial, donde un empate dejó un sabor agridulce entre los hinchas el pasado viernes. Sin embargo, la gran alegría deportiva de la jornada no llegó desde una cancha de fútbol, sino desde el circuito de Assen, en los Países Bajos.
Fue allí donde David Alonso volvió a demostrar por qué es una de las mayores promesas del motociclismo mundial. Con una actuación dominante, el colombiano cruzó primero la meta y puso a sonar el himno nacional, regalándole al país la celebración que el fútbol no pudo brindar.
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El piloto del Aspar Team, nacido en Madrid pero de corazón y nacionalidad
colombiana (por herencia materna), demostró dominio de los tiempos en
la pista neerlandesa, firmando su victoria una vez más en la categoría intermedia.
La reconquista del templo del motociclismo
El trabajo de David Alonso comenzó a gestarse desde las primeras horas del sábado. Durante todo el fin de semana encontró un ritmo competitivo y supo administrar una posición que, por momentos, se definía por apenas unas milésimas. Esa constancia terminó dando sus frutos el domingo, cuando el piloto de la moto número 80 ejecutó un adelantamiento magistral en la chicana Geert Timmer —bautizada en honor al expiloto neerlandés del mismo nombre— para arrebatarle el liderato a Manuel González, quien había iniciado la última vuelta en cabeza. Alonso cruzó la meta con apenas 24 milésimas de ventaja y selló así una de las victorias más emocionantes de su carrera en Moto2.

La revancha pendiente tras el trago amargo de Brno
La victoria también llegó en el momento indicado para que David Alonso dejara atrás lo ocurrido apenas una semana antes en el Gran Premio de la República Checa. En el circuito de Brno, el colombiano había visto escaparse el triunfo en la última curva de la vuelta final, cuando Iván Ortolá lo superó con un adelantamiento agresivo. Esta vez, la historia fue completamente distinta: Alonso fue quien lanzó el ataque definitivo en los metros finales y convirtió aquella amarga derrota en una valiosa lección que terminó transformándose en victoria.
Aquel segundo lugar en territorio checo representó su primer podio de la presente temporada y el sexto desde su ascenso a la categoría de Moto2. No obstante, para un piloto con mentalidad ganadora, terminar en el segundo escalón dejó un sabor agridulce que solo se quita con una victoria en la carrera del domingo.
Ganar en el Circuito de Assen no solo significó conquistar su segunda victoria en Moto2. También fue la confirmación de que David Alonso sigue evolucionando como piloto, capaz de salir de su zona de confort, adaptarse a las exigencias de cada carrera y responder bajo máxima presión. En una competencia decidida por apenas unas milésimas, el colombiano dejó claro que su talento va de la mano con una madurez cada vez mayor sobre la moto.
La exigencia de la ‘Catedral’
Correr en Assen exige una precisión de pilotaje casi quirúrgica. El trazado neerlandés se caracteriza por sus rápidas curvas enlazadas y cambios de dirección a alta velocidad, donde la estabilidad del tren delantero de la motocicleta resulta determinante para mantener el ritmo y no ceder valiosas centésimas de segundo en cada giro.

En Moto2, una categoría en la que todos los equipos utilizan el mismo motor y las diferencias suelen medirse en milésimas de segundo, la estrategia y el manejo de los neumáticos resultan tan importantes como la velocidad. David Alonso administró el desgaste de las llantas durante toda la carrera y mantuvo un ritmo competitivo cuando más lo necesitaba.
El colombiano se mantuvo siempre en el grupo de punta, evitó cometer errores y esperó el momento indicado para lanzar el ataque definitivo. En la última curva abrió la trayectoria para priorizar una mejor salida y obtener la máxima tracción posible en la aceleración hacia la meta. Ese esfuerzo, sumado a una impecable gestión de la carrera, le permitió imponerse por apenas 24 milésimas de segundo y sellar una victoria memorable en Assen.
Crecimiento personal
Más allá de la victoria, el resultado en Assen confirma el crecimiento de David Alonso en una categoría tan competitiva como Moto2. El colombiano no solo demostró que tiene la velocidad para pelear por los primeros lugares, sino también la madurez para gestionar una carrera definida por apenas 24 milésimas de segundo. Con este nuevo triunfo, el piloto del Aspar Team fortalece su confianza de cara a las próximas fechas en Alemania, del 10 al 12 de junio, donde quizá pueda reafirmar que su adaptación a la categoría avanza por el camino correcto.
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Soy Jesús Benítez, redactor automotriz y apasionado por los motores en todas sus formas. Carros, motocicletas, deportivos, monoplazas o cualquier máquina que combine ingeniería y adrenalina forman parte de las historias que me gusta contar. A través de la escritura, la fotografía y el contenido audiovisual busco ofrecer una cobertura completa y explicar la tecnología de manera sencilla, sin perder el rigor.