
Hay una pregunta que los ingenieros automotrices han intentado resolver durante décadas: ¿qué sucede si el problema de la eficiencia no radica exclusivamente en el motor, sino en las formas del vehículo, y en este caso, en el diseño de un Zeekr?
Durante años, la respuesta habitual de la industria fue agregar componentes para reparar o minimizar ineficiencias después de haberlas generado: filtros, catalizadores o sistemas de escape complejos. Sin embargo, hay una corriente de diseño que propone una ruta más profunda: para construir un vehículo eficiente, se debe mirar más allá de la mecánica y enfocar el lente hacia la biología; Ese es el camino que está explorando Zeekr.
¿Qué relación existe entre un delfín y un vehículo eléctrico?
La respuesta es más profunda de lo que parece. La biomímesis —el nombre técnico de esta disciplina— estudia cómo la naturaleza resuelve problemas de ingeniería. Aunque no es un concepto nuevo, y áreas como la arquitectura o la aeronáutica llevan décadas aplicándola, en el sector automotor la idea de diseñar observando organismos biológicos apenas está tomando protagonismo.
Zeekr, la marca de eléctricos premium del grupo Geely (propietarios también de Volvo, Lotus y Polestar), ha convertido esta disciplina en el eje central de su propuesta de diseño.

El principio es lógico, aunque su ejecución requiere alta precisión: tanto el aire como el agua penalizan los volúmenes irregulares. Un vehículo que “pelea” contra el viento exige un mayor consumo de energía. Uno que fluye con el viento, la conserva. En un sistema eléctrico, donde la autonomía es el factor decisivo, esa mínima reducción de resistencia se traduce en kilómetros adicionales.
Valentina Salazar, ingeniera mecánica y especialista en eficiencia energética, lo detalla: “El verdadero desafío actual es lograr que una máquina de más de dos toneladas interactúe con el aire con la misma naturalidad que un organismo vivo. La naturaleza no se opone a los fluidos; fluye a través de ellos”.
Del concepto teórico al asfalto real
En el desarrollo del Zeekr X, la carrocería tomó forma tras someterse a más de 1.000 simulaciones digitales. El objetivo era lograr que el flujo de aire rodeara el auto reduciendo la generación de turbulencias, tomando como base la forma en que el agua interactúa con la anatomía de un delfín. Asimismo, componentes como los rines y ciertas zonas del frontal están inspirados en la microestructura de la piel de tiburón, la cual cuenta con superficies específicas diseñadas biológicamente para reducir la fricción.
El resultado trasciende lo estético. En conducción de carretera, la resistencia del viento puede consumir hasta el 40% de la energía de las baterías de un vehículo eléctrico.

En el modelo 001, este trabajo milimétrico alcanza su punto más alto con un coeficiente aerodinámico de arrastre de 0.23 Cx. Para dimensionar esta cifra: bajar de la barrera de los 0.25 Cx en el segmento actual implica un trabajo de ingeniería superlativo, reduciendo la fricción a niveles similares a los de un ave de rapiña en pleno descenso.
En términos técnicos automotrices, por cada mejora milimétrica en este coeficiente, un automóvil puede recuperar cerca de 10 kilómetros adicionales de autonomía. En el caso del Zeekr 001, los registros indican un alcance de hasta 580 kilómetros con una carga bajo el ciclo WLTP. Todo el sistema eléctrico acompaña esta optimización, reportando una eficiencia motriz del 97,86%, logrando que la mayor parte de la electricidad se convierta en tracción minimizando las pérdidas por temperatura o fricción mecánica.
El impacto en el contexto colombiano
Es aquí donde el tema adquiere relevancia directa para el mercado local. A diferencia de las extensas planicies de otras latitudes donde la resistencia al viento a alta velocidad es constante, la topografía colombiana obliga a exigir los motores eléctricos en exigentes ascensos y a depender altamente del freno regenerativo durante los descensos continuos.
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Bajo este entorno, un vehículo que necesita usar menos amperaje de la batería para “romper” la pared de aire cuenta con un diferencial operativo real.
Zeekr, importada al país bajo la representación de Astara Colombia, asume el reto del mercado premium nacional enfocando su portafolio en una propuesta técnica que busca respaldarse más en las horas de desarrollo aerodinámico que en la mera electrificación de moda.
José Luis Porras, Brand Manager de Zeekr en Colombia, concluye: “Al seguir y respetar dinámicas naturales, logramos una eficiencia energética que resulta en menos paradas para recargar baterías y disminuye la demanda en la infraestructura local. Hablamos de una sostenibilidad con un efecto en cadena”.
Análisis y expectativas
Utilizar la biomímesis como filosofía fundacional está dejando de ser exclusividad de marcas experimentales para convertirse en un método palpable en los salones de venta en Colombia.
A mediano plazo, el verdadero examen para estas nuevas mecánicas residirá en mantener sus cifras de eficiencia no solo en túneles de viento, sino operando a diferentes altitudes, variables climáticas complejas y sobrellevando las particulares densidades del tráfico en el país. El registro definitivo y veredicto real sobre esta aerodinámica, sin duda, lo determinará una prueba de manejo exhaustiva a lo largo del territorio nacional.
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